miércoles, 17 de febrero de 2010

García Canclini: “El Hermeneuta de la Globalización”

Welcome to Tijuana
Tequila, sexo y marihuana
Welcome to Tijuana
Con el coyote no hay aduana
Manu Chao-Clandestino

Tijuana, ciudad frontera, ubicada en el estado de Baja California, al noroeste mexicano, es considerado como uno de los mayores laboratorios de la posmodernidad, según lo afirma Néstor García Canclini.
Según el autor, desde principio de siglo hasta hace unos veinte años, Tijuana había sido famoso por ser casino, cabaret, cantina, dancing hall, de millones de norteamericanos que llegaban a estas tierras eludiendo las prohibiciones sexuales, de juego y de alcohol que existían al otro lado de la frontera. Sin embargo, en las últimas dos décadas, esa tierra originaria de los indígenas Kumiai, se vuelve una ciudad moderna, contradictoria, cosmopolita y con una fuerte definición propia.

Este laboratorio intercultural o fuente de simulacros, de fronteras móviles, rígidas o caídas, se renueva y se amplía en el imaginario de todos. Dígame si acaso usted, amante de la cultura o de la aventura, alguna vez no le entró el bicho por conocer esa grieta entre dos mundos. No hay viajero o antropólogo curioso que no lo haya marcado o como destino o como categoría. García Canclini no es la excepción. En “Culturas híbridas: Estrategias para entrar y salir de la modernidad (1990)” , le reserva un lugar especial a esta ciudad entronque.

Considero que la consanguinidad entre Tijuana y García Canclini se da porque ambos son de tipo mediterráneo, de inviernos suaves y de veranos cálidos. Sin embargo, este ensayo no pretende buscar afinidades entre ambos, sino hacer un pequeño reconocimiento a este exiliado argentino, habitante de la geografía mexicana, y que hoy por hoy, es uno de los pensadores contemporáneos más influyentes en América Latina y en el mundo. No por gusto la revista francesa “Le Nouvel Observateur” lo calificó como el “Hermeneuta de la Globalización”.

Al hacer una búsqueda rápida en los respaldos del disco duro, salió que han pasado doce años desde mi primer encuentro con el pensamiento García Canclini. Este fue en Lima, a finales de octubre del 1997, luego de iniciado IX Encuentro Latinoamericano: Desafíos de la Comunicación Globalizada, organizado por FELAFACS. Recuerdo que en esa época la atención giraba en torno al acceso creciente y libre a las telecomunicaciones y a la informática, pues se pensaba que estas innovaciones se irían incorporando a aspectos esenciales de la vida cotidiana, dándole una gravitación y una visibilidad cada vez mayor al componente tecnológico en la cultura moderna.

De ese octubre han pasado casi tres lustros y en ese tiempo García Canclini se consolidó como una de las propuestas científicas más lúcidas al momento de estudiar e interpretar la cultura latinoamericana en la era de la globalización. Con sus metodologías innovadoras y la utilización de teorías procedentes de varias disciplinas sociales, ha construido un corpus teórico que hoy en día es un verdadero referente para quien quiere profundizar acerca de las identidades latinoamericanas.

Es autor de una extensa obra filosófica, sociológica y antropológica que se puede leer en más de 30 libros, algunos de ellos traducidos al inglés, italiano y portugués o en centenares artículos científicos que aparecen en diferentes publicaciones nacionales e internacionales.
Uno de los principales términos que ha sabido acuñar en sus tratados sobre posmodernidad y cultura es el de "hegemonía". Éste es un concepto propio de cualquier ámbito, pero sobre todo de la cultura, el cual da paso a lo que hoy entendemos por géneros híbridos, que no son otra cosa que lugares de intersección entre lo culto y lo popular. Las "culturas hegemónicas", como él las llama, han sido generadas por las nuevas tecnologías comunicacionales, por el reordenamiento de lo público y lo privado en el espacio urbano, y por la desterritorialización de los procesos simbólicos.

Vale destacar que, así como en el pasado era imposible hablar del pensamiento latinoamericano sin nombrar a Rodó, Martí, Vasconcelos, Sarmiento, Mariátegui, Zea, Freire o Dussel, por citar unos cuántos, ahora es imposible desconocer la influencia que tiene la obra de García Canclini. Sin duda “Culturas híbridas” se ha convertido rápidamente en un clásico del pensamiento latinoamericano contemporáneo, así como lo fueron en su tiempo títulos como: “Ariel”, “Nuestra América”, “La raza cósmica” o “Civilización y barbarie”, entre otros.
En este texto el autor nos dice que el advenimiento de la postmodernidad en América Latina implica que nuestra cultura se reconozca como cultura híbrida, en la cual coexisten culturas étnicas y nuevas tecnologías, formas de producción artesanal e industrial, el artesano y el artista, lo tradicional y lo moderno, lo popular y lo culto, lo local y lo extranjero. Para el autor, el postmodernismo no es una etapa o tendencia posterior a la modernidad, sino una problematización de las contradicciones de la modernidad con las tradiciones que ésta pretendió excluir para constituirse. La posmodernidad sería, entonces, una perspectiva de estudio de las tradiciones premodernas desde las contradicciones de la modernidad.
Al respecto el autor señala que “el incremento de procesos de hibridación vuelve evidente que captamos muy poco del poder si sólo registramos los enfrentamientos y las acciones verticales. El poder no funcionaría si se ejerciera únicamente de burgueses a proletarios, de blancos a indígenas, de padres a hijos, de los medios a los receptores. Porque todas estas relaciones se entretejen unas con otras, cada una logra una eficacia que sola nunca alcanzaría. Pero no se trata simplemente de que al superponerse unas formas de dominación a otras se potencien. Lo que les da su eficacia es la oblicuidad que se establece en el tejido. ¿Cómo discernir dónde acaba el poder étnico y dónde empieza el familiar, o las fronteras entre el poder político y el económico? A veces es posible, pero lo que más cuenta es la astucia con que los cables se mezclan, se pasan órdenes secretas y son respondidas afirmativamente” (García Canclini, 1990).
Para comprender la globalización propone la utilización de las metáforas en los relatos e imágenes y aparece lo que la globalización tiene de utopía y lo que no puede integrar, por ejemplo, las diferencias entre anglos y latinos, los desagarramientos de la gente que emigra o viaja, que no vive donde nació y se comunica con otros a los que no sabe cuando volverá a ver. Las metáforas sirven para imaginar lo diferente, y las narraciones ritualizadas para ordenarlas.
En “La globalización imaginada”, se dedica de lleno a estudiar los problemas culturales de la globalización y lo define como "un conjunto de procesos de homogeneización, y a la vez, de fraccionamiento articulado del mundo, que reordenan las diferencias y las desigualdades sin suprimirlas" (García Canclini, 1999).
Indica que así como existen imaginarios nacionales, también se han construido imaginarios sobre la globalización, que oscilan entre la idealización del modelo propuesto por los economistas neoliberales y la realidad de exclusión que en la práctica se genera con procesos económicos, políticos y culturales que están muy lejos de ser homogéneos. Es por eso que considera necesario descubrir nuevos espacios de intermediación cultural y política para que de esa manera el futuro de la globalización lo decidan ciudadanos multiculturales.
“Para decirlo rápido –apunta el autor-: no pienso que la opción central sea hoy defender la identidad o globalizarnos. Los estudios más esclarecedores del proceso globalizador no son los que conducen a revisar cuestiones identitarias aisladas, sino a entender las oportunidades de saber qué podemos hacer y ser con los otros, cómo encarar la heterogeneidad, la diferencia y la desigualdad. Un mundo donde las certezas locales pierden su exclusividad y pueden por eso ser menos mezquinas, donde los estereotipos con los que nos representábamos a los lejanos se descomponen en la medida en que nos cruzamos con ellos a menudo, presenta la ocasión (sin muchas garantías) de que la convivencia global sea menos incomprensiva, con menores malentendidos, que en los tiempos de la colonización y el imperialismo. Para ello es necesario que la globalización se haga cargo de los imaginarios con que trabaja y de la interculturalidad que moviliza” (García Canclini, 1999).
Otro acierto que también se le imputa a García Canclini es el de ser el introductor en América Latina de la obra de Pierre Bourdieu. Recordemos que este sociólogo francés es considerado como uno de los pensadores más influyentes en la segunda mitad del siglo XX, tanto por sus aportes en teoría social como en sociología empírica.

Sobre él, García Canclini dijo: “Bourdieu buscó en investigaciones empíricas la información y el estímulo para replantear el materialismo histórico. No intentó esta renovación en las áreas declaradas estratégicas por el marxismo clásico, sino en lo que la ortodoxia economicista había excluido o subvalorado: el arte, la educación, la cultura. Dentro de ellos, analizó, más que las relaciones de producción, los procesos sobre los que el marxismo menos ha dicho: los del consumo”. (García Canclini, 1990)

Dentro de sus múltiples distinciones está el Premio Casa de las Américas 1981, por el libro “Las culturas populares en el capitalismo”. Recordemos que la Casa de las Américas se creó a sólo cuatro meses del triunfo de la Revolución cubana y fue concebida como un espacio de encuentro y diálogo de distintas perspectivas en un clima de ideas renovadoras, ya que sus premisas han sido siempre promocionar, investigar, auspiciar, premiar y publicar la labor de escritores, artistas plásticos, músicos, teatreros y estudiosos de la literatura, las artes y las ciencias sociales del continente.
Es importante resaltar también que coordinó, durante el bienio 2001-2002, el proyecto de las Organizaciones de Estados Iberoamericanos denominada “Pensar Iberoamérica, las culturas iberoamericanas en el siglo XXI”. Este proyecto se fundamentó en la necesidad de generar un espacio de reflexión y compromiso que potencie la aportación de la región a los impactos de la mundialización de la cultura y en que la acción política se legitime sobre la base de la reflexión intelectual y del diálogo.
Entre otros datos relevantes sobre García Canclini hay que señalar que la UNESCO lo incorporó como uno de sus especialistas, para que cada año elabore, junto a otros científicos, el diagnóstico mundial de cultura. Esta Comisión, que comenzó su trabajo en la primavera de 1993, tuvo como objetivo “poner en marcha una nueva agenda mundial, la cual aclare y profundice de manera práctica y constructiva la relación entre cultura y desarrollo” (Pérez de Cuéllar, 1996).
Para finalizar, a modo de comentario quiero señalar que es preciso tamizar a todos los países que conforman América Latina, pues no todos han ingresado a la modernidad de la misma manera, ni con los mismos niveles de desarrollo. Incluso en el interior de las naciones, la modernidad se ha distribuido de forma desigual en los diversos sectores. No se puede equiparar a Brasil con Ecuador, incluso dentro de nuestro propio territorio no hay iguales niveles de modernización, basta comparar, a modo de ejemplo, a Quito con Guaranda.
Sin embargo la idea de hibridación me parece muy útil para describir la crisis actual de nuestra modernidad. Más aún cuando en realidad lo que vivimos en América Latina no es el resultado de una modernidad compartida, sino, por el contrario, resultados de procesos diferenciados según los países. Pensemos en sociedades con fuerte población indígena como la nuestra, donde una minoría acapara la mayoría de beneficios introducidos por la modernidad, y el resto, esos gigantescos sectores sociales, viven en condiciones, exclusión o restricción a los medios modernos.


Bibliografía:
García Canclini, N. (1990). Culturas Híbridas: Estrategias para entrar y salir de la modernidad. México: Grijalbo.
García Canclini, N. (1999). La Globalización imaginada. Buenos Aires: Paidós.
García Canclini, N. (1990). La Sociología de la cultura de Pierre Bourdieu. México: Grijalbo / CNCA.
Martín-Barbero, J. (2001). Oficio de Cartógrafo: Travesías latinoamericanas de la counicación en la cultura. Guadalajara: FCE.
Pérez de Cuéllar, J. (1996). Nuestra diversidad Creativa: Informe da la Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo. París: Ediciones UNESCO.

Revista Chasqui; No. 106; junio/2009; pp. 6-9

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada